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Lactancia materna: el mejor alimento del mundo

 

Con la colaboración de Dra. Paula Gajardo, UCI Neonatológica Clínica Ciudad del Mar.

 

En agosto se celebra la semana de la lactancia materna y mucho hemos oído hablar de los beneficios de ésta ¿Que tiene la leche materna que la hace tan favorable para el crecimiento de un recién nacido? ¿Cómo disfrutar y extender esta instancia?

La leche materna provee múltiples beneficios al binomio madre-hijo. En primer lugar, proporciona los nutrientes necesarios para que el recién nacido crezca adecuadamente y los factores inmunológicos que le permiten potenciar sus defensas contra los agentes biológicos a los que tendrá que exponerse durante los primeros meses de vida.

“La leche materna contiene elementos inmunológicos (lactoferrina, inmunoglobulinas, lisozima y células linfocíticas) que permiten al niño defenderse de agentes patógenos medioambientales. Se ha demostrado que los niños alimentados al pecho tienen una menor incidencia de enfermedades respiratorias tales como neumonía y otitis media, de enfermedades infecciosas gastrointestinales y de enfermedades alérgicas tales como asma y dermatitis atópica”, explica la Dra. Paula Gajardo, médico coordinador UCI Neonatológica Clínica Ciudad del Mar.

Además de los beneficios nutricionales e inmunológicos, la alimentación al pecho promueve el establecimiento de un vínculo seguro, reduce la incidencia de muerte súbita y favorece el desarrollo cognitivo y motor.

Por estos motivos, la Organización Mundial de la Salud ha recomendado que la alimentación con leche materna se mantenga en forma exclusiva hasta los 6 meses de vida, momento en el que deben comenzar a introducirse gradualmente los alimentos sólidos.

“El contacto piel con piel y la alimentación al pecho favorece el establecimiento de un vínculo afectivo seguro entre la madre y su hijo de manera de permitirle un crecimiento armónico, fundado en la seguridad y en el amor de la relación parental”, explica la Dra. Gajardo.

Asimismo, según la especialista, la lactancia materna tiene una positiva injerencia en la salud adulta del niño. Explica que se ha demostrado que reduce la incidencia de enfermedad celíaca, la enfermedad crónica intestinal más frecuente en el mundo occidental y que conduce a mal absorción de los alimentos y diarrea crónica. Adicionalmente, se ha comprobado que causa una disminución del riesgo de obesidad y de diabetes tipo 2 del orden de un 30% y 40% respectivamente.

Y para la madre, ¿cuáles son los beneficios de amamantar? Según la doctora Gajardo, la alimentación al pecho beneficia a la madre en el corto y largo plazo. “Inicialmente reduce la pérdida de sangre postparto al favorecer una más rápida involución del útero. Adicionalmente permite espaciar los embarazos gracias a la amenorrea postparto y reduce la frecuencia de depresión postparto. A largo plazo reduce la incidencia de artritis reumatoide, hipertensión arterial, hiperlipemia, diabetes y enfermedad cardiovascular”, explica.

Cómo conseguir una lactancia buena y duradera

El estímulo más poderoso para la producción láctea es la succión del niño, por lo que la existencia de una adecuada frecuencia de succión permite la mantención de un volumen lácteo adecuado a las necesidades del niño.

Frente al mito de que existen madres que producen mejor y más cantidad de leche que otras, la doctora aclara que las variaciones tienen relación con la proporción y composición lipídica y ésta se relaciona con la alimentación que las madres reciben. Es así como se promueve el consumo de aceites de cadena larga poliinsaturados omega 3, situación que se logra ingiriendo dos porciones semanales de atún, salmón o arenque.

Se promueve además que las madres aumenten levemente sus raciones alimentarias para suplir los aumentados requerimientos nutricionales a los que se exponen durante la lactancia materna. Esta dieta debe ser balanceada y para evitar el riesgo de consumo de mercurio, se recomienda evitar la ingestión de peces depredadores.

Consejos prácticos para una adecuada lactancia:

• Poner al recién nacido al pecho dentro de la primera media hora de vida
• Ofrecer sólo leche materna hasta el establecimiento de una adecuada lactancia materna
• No ofrecer chupetes de entretención hasta después de la 3ª-4ª semana de vida y siempre con la postura de espaldas al dormir
• Ofrecer pecho a libre demanda en los primeros meses de vida
• Alimentar al niño en un ambiente confortable y grato