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Chequeo cardiovascular preventivo para niños preescolares y escolares

Fuente: Alejandro Gayán, cardiólogo infantil Clínica Dávila

  

Cada año un cierto número de personas que practican deportes, mueren súbitamente por problemas cardiacos que están asociados a enfermedades subyacentes, especialmente en escolares de secundaria y atletas jóvenes. En la edad infantil -preescolares y escolares menores de 10 años- este problema es extremadamente poco frecuente. Se calcula que solamente 1 cada 300.000 atletas de nivel secundario y universitario, pueden presentar este “accidente”. Los estudios epidemiológicos muestran que la incidencia según la edad es mayor en los estudiantes secundarios (62%) que en los estudiantes universitarios (22%) y los deportistas profesionales (7%).

 

Los riesgos cardiovasculares vinculados con la práctica del ejercicio en forma responsable son bajos. Al contrario, la inactividad física progresiva en la población, va acompañada de un aumento del riesgo de enfermedad coronaria y de mortalidad por causa cardiovascular. Por lo tanto, la práctica regular de una actividad física, es reconocida como benéfica no sólo a nivel cardiovascular sino también a nivel respiratorio, muscular y psicológico.

Los riesgos de sufrir un accidente cardiovascular, a nivel individual, están relacionados no sólo con cada paciente, sino también de acuerdo a la intensidad de algunas actividades físicas de ciertos sujetos muy motivados, lo que puede conducir a excesos y a riesgos innecesarios. El problema de los riesgos cardiovasculares durante un entrenamiento físico depende de las condiciones de cada sujeto y del nivel de intensidad de la práctica. En este sentido, hay que distinguir dos tipos de situaciones:

- La actividad física recreacional o entrenamiento como prevención primaria y la rehabilitación cardíaca como prevención secundaria. Estos trabajos, están publicados especialmente en población adulta, y no en pediatría.
- Los riesgos cardiovasculares de la práctica de una actividad física son poco frecuentes, pero necesitan una evaluación previa de cada paciente, y del deporte específico, en el cual desea participar.
Entre los factores a evaluar de cada paciente debemos considerar:

 

• Dolor torácico con ejercicio o inmediatamente pos ejercicio
• Presencia de mareos o desmayo al realizar ejercicio
• Sensación de palpitaciones
• Capacidad funcional menor que sus pares ( es decir mayor cansancio en relación a sus compañeros)
• Paciente asmático
• Ingesta de fármacos que tengan relación con sistema CV
• Cirugía cardiaca previa
• Uso de marcapaso en algún familiar directo o fallecidos < 50 años sin causa aparente.
• Búsqueda de hipertensión arterial en el niño.
• En adolecentes, no debemos olvidar la posibilidad de uso de drogas y adolecentes con trastornos alimentarios.

 

El examen físico debe ser general y segmentario, no sólo dirigido al sistema cardiovascular. No debemos olvidar que es mucho más frecuente la presencia de accidentes osteomusculares en niños normales y obesos que la posibilidad de muerte súbita. También considerar limitaciones y riesgos secundarios a patologías secundarias con limitaciones parciales o totales a cierto tipo de deportes en niños con patologías como síndrome hipotónicos, uso de lentes ópticos (los niños frecuentemente se los sacan para realizar deporte), niños que utilizan audífonos, y niños que utilizan sillas de ruedas, a lo cual los pediatras debemos considerar en nuestra evaluación pre deportiva.

 

Específicamente en sistema CV, la medición adecuada de presión arterial, la búsqueda de asimetría de pulsos que orienta a enfermedades de la aorta, presencia de soplos cardiacos o detección de una arritmia cardiaca. Obviamente, la búsqueda de signos de insuficiencia cardiaca y cicatrices que revelen el antecedente de cirugía cardiaca previa.

 

¿Cómo prevenir este tipo de accidentes?

 

La respuesta es compleja. La muerte súbita (MS) en cualquier edad o por cualquier razón es difícil de comprender. Cuando ocurre en un deportista, al que todos presumían sano, las interrogantes son mayores. Se asume que los atletas constituyen el segmento más sano de la sociedad y no se entiende la causa de una muerte precoz y sin síntomas previos.

 

Para prevenir la ocurrencia de muerte súbita o la progresión de alguna enfermedad cardiovascular en jóvenes atletas, instituciones internacionales como la Asociación Americana del Corazón (AHA) y el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) han desarrollado recomendaciones para la evaluación previa y cardiovascular del deportista y de la población en general que desea comenzar con una actividad física, como parte de un screening cardiovascular previo.

 

Conocer y utilizar estas recomendaciones pueden ayudar a los médicos a tomar decisiones en relación a la autorización de un atleta a participar en un deporte particular o a una persona a iniciar una actividad física.
A nivel nacional, la sociedad chilena de pediatría, sugiere guías de evaluación pre deportivas, que serán actualizadas este año por la rama de medicina del deporte Mirado de un punto de vista global, las recomendaciones serian:

 

• Educación y difusión de la información a la población general, al profesorado, y clubes deportivos de esta posibilidad en jóvenes atletas y alumnos que participen en deporte en forma periódica.
• Capacitación a los profesores de educación física, entrenadores, etc., en reanimación cardiovascular básica destinada a cada uno de los distintos grupos de edad, con normas claras de acción, frente a este evento y coordinación con Servicios de atención de salud pre hospitalaria.

 

A nivel individual, los equipos de salud primarios, deberían estar capacitados para dar información adecuada a los padres y alumnos, así como la realización de un screening de pre participación deportiva, con una evaluación médica adecuada. Un screening básico debe incluir una encuesta o un listado de preguntas específicas, historia clínica y examen físico detallado, y un ECG de reposo. La recomendación actual es realizarla en primero y quinto básico, al inicio de la enseñanza media y enseñanza superior. En jóvenes deportistas competitivos, deben ser evaluados al inicio de su programa, y con intervalos cada 2 años. En deportistas a nivel profesional, se recomienda al menos una vez al año.