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Protectores y pantallas solares, imprescindibles del verano

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Articulo Publicado Por Banmédica Con fecha 25/01/2016

Estudios recientes indican que la incidencia del cáncer cutáneo está en aumento, y uno de los más peligrosos, el melanoma, afecta cada vez a personas más jóvenes. Las razones que explican este fenómeno apuntan a la mayor peligrosidad de la radiación solar debido al daño en la capa de ozono, pero gran parte de la responsabilidad recae en las personas, ya que el autocuidado es muy importante en la prevención. 

Lo primero que debes saber, es que se recomienda el uso de pantallas o protectores solares durante todo el año. Si bien debes extremar el cuidado en verano, lo cierto es que la piel se ve expuesta a la radiación solar los 365 días, ya que traspasa las nubes incluso en días nublados.

Por otro lado, no basta con aplicar estos productos sólo durante la mañana o una vez al día. Debes reaplicar varias veces a lo largo de la jornada, especialmente si estás al aire libre durante las horas de mayor peligrosidad (entre las 11 y 16 horas). Asimismo, debes proteger tu piel con otras barreras físicas, como ropa clara de fibras naturales (como el algodón) o que tengan filtro UV, sombreros y lentes de sol.

Las diferencias entre protector y pantalla solar

La dermatóloga Hilda Rojas, de Clínica Santa María, explicó que “la gran diferencia que existe entre la pantalla solar y el protector solar, es que la primera es una barrera física y el otro corresponde a sustancias químicas que tienen el rol de protector de la piel”.

Esto quiere decir que las pantallas solares contienen componentes que reflejan o dispersan la radiación UV o la reflejan (barrera física). El objetivo principal, es evitar que radiación llegue la piel.

Los protectores o bloqueadores solares, en cambio, contienen sustancias químicas que absorben gran parte de la radiación UV antes que lleguen a la piel. Sin embargo, igualmente pueden permitir que la piel se broncee, ya que dejan que parte de la radiación traspase.

¿Qué indica el factor de protección solar?

El Factor de Protección Solar o FPS, mide la cantidad de protección que el producto ofrece contra las quemaduras solares causadas por los rayos UVB, que penetran hasta la epidermis y se asocian al cáncer cutáneo.

“El FPS indica la cantidad de veces que una persona evita la posibilidad de ponerse roja, es decir, de una quemadura”, explicó la especialista. Si una persona demora 5 minutos en ponerse roja producto de la exposición al sol, un producto con FPS 15+, hará que se demore 15 veces más tiempo en quemarse. Sin embargo, la dermatóloga advirtió que esto depende también de cada persona, su tipo de piel, la cantidad de producto que use, cada cuánto tiempo lo reaplique y otras variables.

También debes considerar que mientras más alto el FPS, más rayos UVB filtra y es más seguro. Además, “siempre debes reaplicar cada 3 horas máximo”, recalcó la especialista.

Consejos de uso

Aplicar y reaplicar: estos son los conceptos que debes interiorizar cuando se trata de protectores y bloqueadores solares. Aplica el producto entre 20 a 30 minutos antes de exponerte al sol, ya que su efecto no es inmediato y debes darle un tiempo para que entre en acción.

Si estás en la playa o piscina, debes reaplicar el producto más seguido, ya que pierde su capacidad protectora al entrar en contacto con el agua. “Si se baña en el agua, la persona debe secar bien la piel y volver a aplicar el producto, cuidando de no exponerse al sol inmediatamente después”, recomendó Hilda Rojas.

Respecto a los niños, lo ideal es no exponerlos al sol directo antes de los 3 años de edad, y consultar con el pediatra qué producto es el más apropiado para su tipo de piel. La utilización de ropa adecuada, que deje la menor cantidad de piel expuesta, el uso de lentes de sol y sombreros también está indicado para niños (y, por supuesto, para adultos).

La experta finalizó recalcando que “la piel nunca debe ponerse roja. Es cierto que debemos tomar sol porque genera vitamina D, pero lo que no debe pasar es quemarse, seamos adultos o niños”.