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“En mi casa se reemplazaron las colaciones chatarras por las frutas y jugo”


Gracias a la llegada del Programa Vive Sano, de Fundación Banmédica, al colegio de su hija que busca prevenir y reducir los índices de obesidad y sobrepeso, Luisa logró cambiar radicalmente los hábitos alimenticios en su hogar y mejorar la calidad de vida de todos sus integrantes.

Luisa Chirino es asesora del hogar hace más de 20 años y como muchas mujeres que deben salir a trabajar, el tiempo para cocinar y preparar platos más elaborados es escaso. Por ello, hasta hace muy poco, el pan, la mantequilla y las cecinas eran los alimentos habituales de la dieta familiar, lo que evidentemente acarreó serias consecuencias en el estilo de vida y salud de todos sus integrantes.

Esta tendencia logró revertirse gracias a que Vicky (10), la hija menor de Luisa, fue una de las beneficiadas con el programa “Vive Sano”, que hace más de un año se implementa en su colegio –Unión Nacional Árabe-, ubicado en la comuna de Peñalolén.

Este proyecto, desarrollado por Fundación Banmédica y la Universidad del Desarrollo, lleva 4 años realizándose en diferentes comunas de la Región Metropolitana y busca principalmente prevenir y reducir los niveles de sobrepeso y obesidad en los estudiantes de kinder a tercero básico, así como el de sus padres, personal académico y administrativo, de manera que todos se comprometan a hacer cambios profundos y duraderos en su estilo de vida.

 

“Desde que mi hija comenzó a tener reuniones con la nutricionista que llegó al colegio, comencé a notar cambios profundos en ella y en su alimentación. Dejó la bebida y la reemplazó por agua o jugos light. También me pidió que empezara a comprar más frutas y verduras. En mi casa se reemplazaron las colaciones chatarras por frutas y jugo”, cuenta Luisa con orgullo, destacando la rigurosidad de su hija en este tema.

Antes de conocer el programa, Vicky sufría de obesidad, lo que, sumado a un hemangioma facial –mancha rojiza en la cara-, estaba pasando por una etapa de mucha inseguridad y problemas de autoestima. Su madre cuenta que un día ella le dijo: “La manchita la podemos sacar, la guata, si como mal, no”, y fue así como comenzó el gran desafío por cambiar los hábitos alimenticios de todo el hogar. “Nos ha involucrado a todos en esto, sobre todo a mí que sufro de diabetes. Ahora los fines de semana me acompaña a la feria, me pide que compre legumbres y verduras verdes, e incluso me enseña, por ejemplo, que el consumo de carne sólo es recomendable una vez por semana”.

Gracias a las indicaciones de “Vive Sano” y su modelo de intervención, Vicky ha logrado mejorar su estado de salud, logrando transformar su obesidad en sobrepeso y estar a muy pocos pasos de llegar a su peso normal. Para María Cristina Arancibia, nutricionista a cargo del programa “Vive Sano” en el colegio Unión Nacional Árabe, esto es un gran avance, ya que “sólo por el hecho de detener la tendencia, estamos frente a un caso de éxito. No hay que olvidar que éste es un tema muy complejo, que requiere de cambios profundos en el hogar y de compromisos a largo plazo de todo el grupo familiar”.

 

Según cuenta Luisa, hoy su hija se encuentra bonita y se ha preocupado incluso por aumentar su actividad física. “Me pide todos los días que le compre una bicicleta, así que estamos evaluando la opción de tener una estática para que no salga sola a la calle. Además se ha puesto mucho más coqueta y preocupada por su aspecto. Antes sólo ocupaba buzos y ropa suelta. Ahora me pide que le compre jeans y poleritas más ajustadas. En el fondo, está viviendo lo que le corresponde a su edad y para mí eso es un logro maravilloso”.